Thursday, May 5, 2011

Folklore de los Indios Mixe

Andres Iglesias**, un escritor mexicano que disfrutó de oportunidades fuera de lo común de estudiar estas prácticas tal como existen en la generación actual, los describe según los vio en el pueblo de Soteapan, una aldea remota en el estado de Veracruz, cuya población habla la lengua Mixe. Esta no está relacionada con la lengua nahuatl, pero los términos de sus rituales mágicos son derivados de palabras nahuatl, mostrando así su origen. Toda persona, en su nacimiento, queda asociada un genio bueno y un genio malo, el primero lo socorre para su beneficio, el último lo lleva a su daño.

El "genio bueno" es conocido por el término nahuatl "tonale", y es representado por el primer pájaro o animal de cualquier clase que se vea adentro o alrededor de la casa inmediatamente después de nacido el niño.

La persona más poderosa del pueblo es el alto sacerdote del culto nativo. Hubo uno que murió alrededor de 1850; fue llamado "El Rayo" y dondequiera que se dirigiese era precedido por un grupo de discípulos escogidos, llamados por el nombre nahuatl "tlaloques" (voceros, abogados).* Su sucesor, conocido como "El Trueno Más Grande", no mantuvo este estado, pero sin embargo declaraba ser capaz de controlar el flujo de estaciones, y de enviar o mitigar destructivas tormentas -declaraciones que, tristemente, lo llevaron al cepo, pero no interfirió con el tributo regular que le pagaban los pobladores. Era tambien un "hombre medicina" y maestro de ceremonias en ciertas " escandalosas orgias! en las que sin ninguna modestia se mostraba sin velo alguno".

* La palabra deriva de tlaloa, hablar por otro, y su traducción usual era "jefe", porque era el jefe quien hablaba por y en nombre de la tribu

** El interesante relato de Iglesias está impreso en el Apendice del Diccionario Universal de Geografía e Historia (Mexico, X56). Otros escritores atestiguan la tenacidad con la que los Mixes sostienen sus antiguas creencias. Señor Moro cuenta que siguen siendo "notorios idólatras", y dice que "su religión actual es una mezcla absurda de sus viejas supersticiones con doctrinas cristianas" (Orozco y Berm, Geografia de las Lenguas de Mexico, p. 156).